Diez años del Diario de Noa

Les costaba ponerse de acuerdo. De hecho, rara vez estaban de acuerdo. Discutían todo el tiempo y se desafiaban todos los días. Pero a pesar de sus diferencias tenían algo importante en común: estaban locos el uno por el otro.” JAMES GARNER – Duke

 

Estos días se cumplen 10 años del estreno en USA del film El Diario de Noa (The Notebook), basada en la novela de Nicholas Sparks. Esa frase resume bien de qué va la historia.

¿Quién no conoce a estas alturas el libro, la película o los dos? A mi me gustaron ambos. Porque me gusta también como cuenta el amor Nicholas Sparks. La verdad es que sus historias hacen que imagines los personajes que las viven.

En este caso, Ryan Gosling y Rachel McAdams me encajaban también como protagonistas de la historia que yo había leído.

Historia de amor en mayúsculas. De esas que al final no sabes si pesa más lo romántico o el drama; porque tiene de los dos. Como película y a nivel técnico no será un peliculón. Eso es cierto. La fotografía está lograda y el ritmo y el tempo muy bien marcados.

Una historia de amor vivida al mismo tiempo en dos generaciones y que los cuatro artistas bordan: los mayores, James Garner y Gena Rowlands lo bordan, como siempre; y Ryan Gosling y Rachel McAdams están muy bien y hacen que la historia funcione y que te la creas.

Una historia que se va desgranando poco a poco y que tú también, como Gena Rowlands a ratos, querrás avanzar y saber qué es lo que pasó en el siguiente punto. Y quieras o no, en algún momento te emocionarás y llorarás. Sí, tenlo claro; no podrás resistirlo. Conozco chicos y chicas duras que han intentado disimular y al final han sucumbido … incluso escondiendo un rollo de papel higiénico para soltar todo lo que estaban reteniendo. Tranquil@s, no daré nombres …

Para recordar alguno de los mejores momentos, te dejo esta escena, una de las más importantes; quizá la más. Pero hay que ver la película completa para disfrutarla en toda su totalidad.

 

 

¿Cuál es tu escena preferida?

 

DiariodeNoa

 

 

Tatúame la autoestima

Encontré esta historia a través del The New York Times y me conmovió. Es la historia de un tatuador de Maryland que realiza más de 1.500 tatuajes específicos cada año, para un público muy especial: no se trata de gruppies, ni de jóvenes alternativos que buscan un estilo personal… Sus clientas son mujeres que han pasado por la traumática y dura experiencia de sufrir un cáncer de mama y acuden a él en busca de la normalidad, como ellas mismas dicen. ¿Y por qué? Porque este artista les tatúa los pezones y con ello les devuelve la autoestima.

Un autoestima que para ellas supone volver a ser normales y sentirse completas de nuevo. Perder el miedo a mirarse en el espejo y conseguir verse de nuevo atractivas, gustarse a sí mismas otra vez para sentir que pueden serlo también para otr@s.

El artista se llama Vinnie Myers y a su estudio acuden ya mujeres de todo el mundo, “en busca de unos vinnies”, como lo llaman ya. Ha tatuado a más de 4.000 mujeres, más de 1.500 por año.
Su estudio muestra, como todos, ejemplos de su trabajo, miles de fotos de diseños propios, su gran catálogo. Pero en una de las paredes figura un gran mapa de EEUU en el que el tatuador ha marcado el lugar del país desde donde han llegado sus clientas para tatuarse los pechos.

tatuajes-pezones

En el pequeño documental del The New York Times podemos ver a una de las protagonistas,  Caitlin Kiernan, que realiza el viaje hasta el estudio de Myers y cuenta su experiencia personal. Impresionante cómo dice que sólo quiere volver a ser normal; o cuando el artista le pregunta si está casada y ella responde: “¿Te casarías tú con ésto?” …

Vinnie Myers se convierte así en mucho más que un artista que dibuja en sus cuerpos. Su trabajo es valorado por sus clientas al mismo nivel que el de l@s cirujan@s que las operaron. Un@s borraron la enfermedad de sus cuerpos; Myers borra ahora las secuelas de la misma.

Porque el cáncer de mama no es sólo una enfermedad a la que, afortunadamente, ya cada vez más personas sobreviven. Es un duro trago que deja secuelas para siempre, cicatrices que recordarán toda la vida a esas mujeres que un día perdieron sus pechos y con ellos una seña de identidad, una característica de su feminidad.

Myers les pinta las aureolas y los pezones … Pero en realidad les pinta también la sonrisa y la autoestima; les devuelve la confianza perdida y les aporta de nuevo la ilusión.

Maravilloso … disfrutad del vídeo:

 

 

Recuérdame mi vida con música

Félix y Antonia se conocieron hace 52 años en las fiestas de un pequeño pueblo. La verbena y un bolero les unió: Muñequita linda.

Félix vió a Antonia. Le gustó a primera vista porque tenía una maravillosa y tímida sonrisa. Pero no se atrevía a acercarse a ella porque él también era muy tímido. Cuando la canción empezó a sonar, se armó de valor y se acercó a Antonia para pedirle que bailara con él.

Nunca más se separaron. Vivieron mil aventuras como pareja y formaron una familia. Años duros de trabajo atendiendo a los hijos y felices por poder sacar la familia adelante, pese a las dificultades. Después vendrían mejores momentos, más maduros y tranquilos, una vez que los niños se hicieran mayores y tomaran el vuelo solos. Años para disfrutar de nuevo juntos de momentos pausados.

Pero Félix no recuerda nada. La enfermedad le ha borrado todo lo que ha vivido y no reconoce apenas a nadie. Antonia  le habla de sus hijos y de todas esas aventuras que han ido pasando juntos durante todos estos años. Félix la mira y se limita a sonreir y a cerrar los ojos, como si fuera un cuento que Antonia le cuenta sobre otros personajes.

Un día, los hijos de Félix tienen una idea. Han oído mil veces la bonita historia de la canción que unió a sus padres y han sentido el cariño con que su padre se la contaba. ¿Por qué no ofrecerle de nuevo a Félix un momento con ese bolero? ¿Qué pasaría si escuchara de nuevo Muñequita Linda?

Resultó que fue un precioso regalo para Félix. Al escuchar las primeras notas su primera reacción fue de extrañeza, pero en seguida empezó a recordar los acordes y poco a poco, dejándose llevar por Antonia para llevar el ritmo abrazados, entonó partes de la letra de la canción.

Muñequita linda le hizo volver al presente y recuperar el pasado por unos minutos. Y fue un maravilloso e irrepetible momento para la pareja. Félix incluso recordó por unos instantes las verbenas a las que acudía y a su hermano.

Y todo gracias a la música. Porque la música hace milagros.

* Este es un proyecto de varias cadenas radiofónicas (40 principales, Cadena Dial, M80, Máxima, Radio Olé) para demostrar al mundo el poder de la música.